Santo Domingo.– A diez meses del trágico derrumbe en la discoteca Jet Set que cobró la vida de 236 personas, Gregory Adames, exempleado del establecimiento, rompió el silencio para compartir un testimonio cargado de dolor, fe y reclamo de justicia.

Adames, quien durante años fue una de las figuras más visibles del lugar, aseguró que la tragedia marcó su vida de manera irreversible. Confesó que durante meses no pudo siquiera transitar por la calle donde ocurrió el colapso y que perdió a siete compañeros de trabajo en el siniestro. “Mi vida era ese lugar. Todo lo que yo tenía se fue ahí”, expresó.

Entre lágrimas, relató que escuchó los gritos de personas atrapadas bajo los escombros llamándolo por su nombre, un clamor que, según dijo, no fue escuchado por el propietario del establecimiento, Antonio Espaillat. Adames criticó duramente lo que considera una falta de humanidad y de responsabilidad tras el hecho, señalando que nunca hubo un pedido de perdón genuino al pueblo dominicano.

Adames también habló de las secuelas emocionales que aún padece: insomnio, recuerdos constantes y el impacto que la tragedia ha tenido en su familia. Sin embargo, aseguró que sigue con vida gracias a Dios, destacando que todas las personas que estaban a su alrededor en el momento del colapso fallecieron.

Finalmente, exhortó a los empresarios a escuchar a sus empleados cuando estos alertan sobre riesgos en sus lugares de trabajo. “Si a mí se me hubiese hecho caso, tal vez no estaríamos llorando a tantas víctimas”, concluyó, pidiendo fuerzas a Dios para continuar adelante y reiterando que su lucha no es por odio ni envidia, sino por justicia.

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